SAN FRANCISCO DE MACORIS.
"Bien muerto, mal matado"
A raíz de las ejecuciones de los tres miembros de la DNCD por parte del DICRIM, en la Autopista 30 de Mayo, kilómetro 12 de Haina, del Distrito Nacional, un amigo me expresó que esos agentes estaban "bien muertos, pero mal matados".
Hay una convicción en sectores policiales y de la población que ven con "buenos ojos" la muerte de presuntos delincuentes, ya que entienden que así se acaba el delito y el crimen, lo que sí debe realizarse discretamente, sin testigos, ni grabaciones.
Sin embargo, las verdaderas razones son otras.
Veamos:
Cuando los superiores ordenan "carta blanca" a los señalados antisociales para que la opinión pública vea que están "trabajando" y así bajar un poco los re lados de la ciudadanía en pos de su seguridad. A esto le llaman "limpieza social" o "limpieza de fichas".
Para romper la cadena informativa ya que esos jóvenes "sabían demasiado" y así se liberan los agentes de ser señalados como los verdaderos jefes de banda por los transgresores de la ley.
Otra razón de estas ejecuciones es apropiarse del cuerpo del delito, como drogas, dinero efectivo, vehículos, terrenos casas, armas de fuego y hasta enseres domésticos.
También sirven de sicariato. "La Soguita", de Santiago, fue un caso muy sonado.
En el caso de la 30 de Mayo fue pagada por un comerciante de San Pedro de Macorís y quien aspiraba a ser diputado.
Esta práctica es frecuente, una banda enfrenta a la otra y los agentes participan pagados por una de ellas.
Además, hemos visto que participan en persecución política. Caso Cecilio Díaz, William Checo y Juan Almonte.
Hasta para venganza y asuntos personales y después lo disfrazan como lucha contra el crimen y la delincuencia.
Todo esto pasa con la complicidad del Ministerio Público que con su silencio lo confirma.
Este tipo de conducta ha ido cambiando, pero no ha sido erradicada.
Esperamos que con la llamada “reforma” policial esto cambie definitivamente, aunque las ejecuciones se han incrementado.







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