POR OLMEDO URBAEZ
SANTO DOMINGO.
"Sed justos lo primero, si queréis ser felices".
J. P. Duarte.
Todo nuestro accionar debe ser siempre encaminado hacia lo justo y lo correcto, sin importar que en el camino haya que enfrentar calumnias, acusaciones y falsedades, de grupos o personas que se sienten afectados por nuestra práctica social.
Defender a un oficial de la Policía Nacional, desde la tribuna de los derechos humanos, no es una tarea cómoda cuando conocemos el grado de corrupción en que se involucran muchos agentes de esa institución.
No tememos asumir decir mi verdad con los costos que pueda traer.
La acusación que se le hizo, en una ocasión al coronel Roberto Nivar, hoy responsable de los servicios policiales en el Penal de La Victoria, cuando estuvo laborando en la cárcel de Baní, provincia Peravia, tuvo como finalidad destruir su integridad moral por haber enfrentado a oficiales mafiosos, que actuaban en contubernio con los llamados "controles" de ese centro penitenciario.
Dicen que facilitó su cama a un recluso para "tener relaciones sexuales con una mujer". Algo absurdo.
Fueron precisamente sus acusadores quienes hicieron esta vagabundería, en el momento en que el coronel Roberto Nivar se encontraba de licencia, cuya autorización estaba debidamente firmada por sus superiores.
Quisieron armar un "trompo" mientras él estaba ausente, para sacarlo de circulación, porque sus actuaciones chocaban con los intereses de los mafiosos, de los corruptos, que buscaban hacer del penal de Baní su gallina de los huevos de oro.
Todo esto se puede confirmar en los archivos de la propia Policía Nacional.
Estamos frente a un oficial recto, con experiencia en asuntos carcelarios y de seguro, que no irá al penal de La Victoria a improvisar.
Estamos confiados en que el coronel Nivar dignificará su cargo en el penal La Victoria, y cumplirá la gran responsabilidad puesta en sus manos.
"Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres…”: Juan 8, 31-42.







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