AYUDAME A SALVAR UNA VIDA - Periodico Siglo XXI

sábado, 4 de mayo de 2024

AYUDAME A SALVAR UNA VIDA


POR OLMEDO URBAEZ
SANTO DOMINGO.

REFLEXIONES…

Los doce discípulos de Jesús fueron sus seguidores más fieles durante su paso por la Tierra, y los cimientos de la iglesia cristiana y católica, como se conoce hoy en día. Algunos de ellos, por ejemplo, fueron los encargados de escribir el Evangelio, que hoy representa la parte más importante del cristianismo.

Uno de los más destacados es el Apóstol San Juan, conocido también como el “discípulo amado”, o el “discípulo a quien Jesús amaba” (Juan 20:2), por su vida y santidad. El mesías le tenía un cariño especial a Juan por ser el más joven de sus seguidores. Era apenas un adolescente cuando dedicó su vida a él, y se dice que su entusiasmo le dio un lugar especial en el corazón de Jesucristo.

Juan, además, estuvo presente junto a María en la crucifixión de Jesús, quien le encomendó el cuidado de su propia madre, minutos antes de morir, y a ella, por su parte, el cuidado de Juan.

“La Iglesia ve en esta comisión no solo una obligación mundana, sino sobrenatural, la entrega de todos los discípulos amados de todos los tiempos a su Madre, y ella a ellos. En la imagen de Madre e hijo, como en la imagen del Cuerpo místico de san Pablo, se resume toda la Iglesia”.

En adición, Juan estaba en el grupo de los tres apóstoles, a quienes Jesucristo llamó especialmente en varias ocasiones, junto a Pedro y a Santiago el Mayor. Los tres estuvieron en eventos como la Transfiguración, en la resurrección de Jairo y la agonía del Señor en el huerto de Getsemaní.

A Juan se le atribuye la escritura del cuarto Evangelio, tres epístolas y el Libro de Apocalipsis. La identificación de la autoría la hizo San Irineo, cuyo maestro fue San Policarpo, aprendiz directo de San Juan.

Después de la muerte de Cristo, San Juan fundó muchas iglesias en Asia Menor, en Grecia y a lo largo del mar negro. Vivió hasta el año 100 d.C., aproximadamente, y fue el único Apóstol que no murió mártir.

Algunos relatos cuentan que el emperador romano Domiciano arrestó a Juan en vida y lo arrojó a un caldero de aceite hirviendo, suceso del que Juan salió ileso, demostrando una vez más el amor de Dios y Jesús hacia él. Después de esto, fue desterrado a la isla de Patmos, donde tuvo las experiencias místicas que relató en el Apocalipsis.

Víctor Martínez te invita a reflexionar acerca del comportamiento, cualidades, actitudes y decisiones de San Juan, posiblemente si las imita, Dios también te elegirá como a uno de sus hijos predilectos.

Este mensaje ha llegado a todos ustedes gracias a nuestra hermana Yolanda Logroño, que nos ha estado apoyando en nuestrto curso bíblico

Hasta la próxima.




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